domingo, 2 de diciembre de 2012
sábado, 1 de diciembre de 2012
miércoles, 13 de junio de 2012
LA RELIGIÓN Y LA NADA
KEIJI NISHITANI
En
este ensayo sobre La religión y la nada
voy a narrar sobre la perspectiva filosófica de Nishitani y su elaboración
acerca del punto de vista de la vacuidad y la religión.
Nishitani
lleva a la cúspide más alta la preocupación del yo verdadero ante los excesos
de la vida moderna, intentando crear una
base filosófica para una
existencia individual enriquecida y por tal, ante tal experiencia, una nueva
existencia social y una evolución cultural.
Desde una
perspectiva filosófica oriental
Nishitani trata de explicar el punto de
vista filosófico occidental, retomando
en este ensayo filosófico, ciertos argumentos de filósofos occidentales
tales como, Descartes, Sartre, Nietszche, Kierkegaard, Eckhart y en algunos de
estos autores como Descartes y Sartre, Nishitani argumenta críticamente
respecto a algunos de sus postulados
filosóficos. En Descartes, hace la
crítica del concepto cogito ergo sum,
como incapaz de concebirse fuera del
propio ego y por tal manera se apega y encierra dentro del
propio ego. En su crítica hacía
Sartre de igual manera, el existencialismo humanista proclamado por
Sartre, refuerza el ateísmo y desplaza al teísmo dejando al individuo y
a todo lo que le rodea sin la imagen de Dios, rechazando una visión teológica
del mundo, perspectiva que en el mundo moderno racionalista crea un gran nihilismo
y un gran sufrimiento de todo individuo
(intelectuales o no) y hacia todas las cosas que le rodean (naturaleza,
cultura, ciencia, etc.).
“La nihilidad que
anuncia la muerte de Dios emerge del fondo del mundo material y mecanicista, y
es percibida por el hombre moderno como una abismo en el que experimenta la
trascendencia extática de la propia existencia. Esa subjetividad alcanza su verdadero
sentido sólo cuando el hombre ha sentido la apertura de ese abismo en el fondo
de su existencia. Sólo entonces despierta a su libertad e independencia
verdaderas.” (Nishitani Keiji, La religión y la nada, Ediciones Siruela, Pág.107).
Es por esta razón materialista del mundo
(ateísta progresista), que Nishitani ahonda en el campo de la conciencia, explicando el
devenir existencial del sentimiento nihilista que concurre hacía el propio
individuo, sus actividades y hacia su entorno, trata de explicar la importancia
de la religión y la necesidad inherente al sujeto de ésta, ante las preguntas de la Existenz que a lo largo del vasto
recorrido de la vida surgen; aquí acontece la gran duda existencial del sí
mismo y de todo lo que le rodea.
“Nuestra vida
permanece en el borde del abismo de la nihilidad, al cual puede regresar en
cualquier instante. Nuestra existencia es a la vez una no existencia, oscila
desde y hacia la nihilidad, feneciendo sin cesar recobrando su existencia.” (Nishitani
Keiji, La religión y la nada, Ediciones Siruela, Pág. 40)
A partir de esta
apertura al horizonte de la nihilidad,
es la manera de darle un sentido a la propia conciencia.
Este concepto, al que
Nishitani denomina la doble exposición de todas las cosas, desarrolla la idea
del no-dualismo de la vida en la muerte y la muerte en la vida inherente en la
existencia de todas las cosas en el aquí, en el ahora y en el siempre.
“En cada momento de la actividad humana es absolutamente
muerte en la vida, vida en la muerte, ser en la nada, nada en el ser absolutamente.”
(Nishitani Keiji, La religión y la nada, Ediciones Siruela, Pág.126.
La conciencia de la
subjetividad surge de una negación absoluta que pasa por una afirmación
absoluta. Lo impersonal personalizado que lleva a la práctica del amor
indiferenciado, cualidad transpersonal
de la perfección de Dios, es la
ausencia del egoísmo o lo que en el budismo se denomina no-yo (vacuidad no en sentido occidental).
El hecho de tomar en
cuenta la deidad así como lo entendía Eckhart (teología negativa) es aceptar
que la autonomía del alma, está arraigada con la esencia de Dios, este punto de
vista que Nishitani resalta en su ensayo, muy en acuerdo con respecto a la
filosofía de Eckhart, ya que Eckhart
consigue desarrollar el punto de vista de la nada absoluta, connota una visión
más profunda de la conciencia de la subjetividad del individuo y concluye con
la idea de que la subjetividad humana logra su consumación con la subjetividad
divina.
El concepto de deidad
es aquel lugar donde Dios no es Dios mismo
pero al mismo tiempo afirma la idea de
Dios en sí mismo, es decir, Dios es en sí mismo gracias a esa nada absoluta.
“El éxtasis
representa una orientación del sí mismo a su fundamento, de Dios al fundamento
de Dios, del ser a la nada. La negación en la afirmación representa una
orientación de la nada al ser.” (Nishitani Keiji, La religión y la nada, Ediciones Siruela, Pág. 119)
La nada absoluta, es
una nada viva que se introduce en relación al ser, esto no implica una
dualidad, más el ser, la utiliza como su negación, en donde la nada absoluta
llega a manifestarse.
Gracias a ésta
conversión existencial, donde el hombre, gira a una auto-apertura en la nada
absoluta, la personalidad del individuo (encerrada en el sí mismo) se abre hacia
lo más profundo, y el yo personal se
revela como subjetividad.
“El exterior es aquí
más interior que lo más íntimo. El mundo exterior aparece como una autorrealización
de la nada no objetivada, o mejor dicho, se hace presente como él, en identidad
con la nada.” (Nishitani Keiji, La religión y la nada, Ediciones Siruela, Pág. 124).
BIBLIOGRAFÍA
Nishitani
Keiji, La religión y la nada, Ediciones Siruela.
viernes, 1 de junio de 2012
El complejo laberinto de la identidad latinoamericana.
La sociedad
latinoamericana ha sido estructurada desde sus “orígenes” mediante un proceso
histórico hegemónico colonialista arraigado en la realidad circunstancial
identitaria del sujeto latinoamericano.
Esta característica del sujeto latinoamericano de ser parte de un
proceso histórico colonialista lo lleva a ser preso de una estructura
enajenante de lo que él mismo es y donde está ubicado, o sea, una subsunción de
su identidad; una carencia de perspectiva, en un espacio-tiempo olvidado e ignorado.
La hegemonía capitalista se
ha apropiado globalmente de manera ideológica, económica, política y social
encausando un modo económico consumista,
en donde los diversos países
latinoamericanos conforman una estructura fundamental para mantener la materia prima de este sistema hegemónico
colonial.
Podemos observar parte de este fenómeno
hegemónico por ejemplo, en el acaparamiento y control de los recursos para la ciencia; la ciencia, usada para fines económicos oligárquicos,
secuestrada por ciertas empresas solo esperando encontrar, un fin monetario, apoderándose de cualquier
especie de alternativa en una diversidad de posibilidades, territorializando
regiones, modos de vida pero sobre todo, dejando una carencia de espíritu
creativo a todo aquel encausado en este paradigma de vida.
Es vital, la deconstrucción de lo que
somos como individuos y por supuesto como pueblo, o sea, una deconstrucción de
la identidad latinoamericana; Deconstruir-construyendo un espacio-tiempo,
delimitando una realidad circunstancial, formando parte de un imaginario
latinoamericano.
Ante este paradigma decolonial, es
necesario preguntarnos como sujetos históricos subalternos latinoamericanos ¿Estamos
preparados como individuos y como pueblo para un proceso decolonializador?, ¿Estamos preparados para un devenir
deconstructivo- reconstructivo, ya sea en lo económico, político, ideológico-cosmovisivo
y social?
En la actualidad podemos apreciar-nos
lejos de estos objetivos decoloniales en el imaginario de los sujetos
latinoamericanos, ya que la cosmovisión de la realidad que observamos
actualmente, mantiene un tono entrópico
enajenante.
Estamos bajo una perspectiva
laberíntica en un espacio-tiempo
olvidados, por un olvido de lo que somos y bajo una total voluntad apática de
lo que podemos ser.
Conocer-nos y
comprender-nos el entorno del imaginario que conformarnos y estructuramos es
parte de un proceso que requiere una labor epistemológica-metodológica para
construir una realidad con alteridad y sentiencia.
¿Estamos
preparados como individuos y como pueblo para un proceso decolonizador?,
¿Estamos preparados para un devenir deconstructivo – reconstructivo, ya sea en
lo económico, en lo político, en lo ideológico-cosmovisivo y en lo social?
Para responder estas preguntas
necesitamos tratar de conocernos como seres humanos (genéricamente), como
individuos circunstanciales que proyecta la realidad, como un imaginario colectivo estructurado
mediante procesos históricos; para ello,
el conocimiento ayudará como herramienta epistemológica
deconstructiva-reconstructiva ante el profundo dinamismo vital latinoamericano (reconstrucción de la
realidad, a través de conceptos creativos pragmáticos).
“El hombre ilustrado vale más que su
patrimonio. Lo que le da el valor y dignidad, lo que justifica sus títulos de
propiedad no es la herencia recibida sino la búsqueda” (Mate Reyes, Memoria de
occidente, pág. 90)
Ha habido ciertos momentos históricos,
intersticios donde se ha podido actuar de una manera alterna, llegando a
favorecer un desarrollo interno; pero por desgracia, la mayoría de las veces se
ha actuado ignorantemente con apego subalterno al sistema estructural
hegemónico, detonando aún mas una dependencia estructural al sistema colonial.
Es necesario y de total importancia una conciencia del fenómeno del cual somos y formamos parte,
ubicar nuestra realidad circunstancial latinoamericana colonialista, para un
despertar consciente del espíritu creativo de cada individuo que conforma el imaginario
latinoamericano.
Decolonizar para comenzar a estructurar
–nos como sujetos activos económica, política y socialmente, en un espacio
–tiempo que necesita un cambio cosmovisivo, para articular la parte, a un todo
globalizado.
“Si la historia está compuesta de
acontecimientos, el conocimiento que la historia proporciona es tan relativo
como los acontecimientos que ocurren en ella; no existe la humanidad sino
hombres, por eso no tiene sentido de hablar de
una historia de la humanidad sino sólo historia de hombres y pueblos
concretos” (Mate Reyes, Memoria de occidente, pág. 63)
La necesidad de estructurar conceptos interdisciplinarios
para un mejor aprovechamiento de nuestros recursos naturales y así, poder crear, de manera diversa, nuestra propia tecnología,
de acuerdo a las necesidades de los diversos pueblos latinoamericanos.
“La pretendida universalidad occidental
no solo excluye teóricamente sino que margina existencialmente. Entre la mirada
del marginado y el concepto excluyente de la racionalidad occidental hay una
tormentosa relación” (Mate Reyes, Memoria de occidente, pág. 88)
Psicologizar al individuo como parte
estructural de un proceso histórico subalterno, es tratar de concientizarlo con
su realidad en un espacio-tiempo determinado,
haciendo una reconstrucción del sí mismo y de su entorno.
“La ilustración es mito. Esa conciencia
de triunfo sobre las fuerzas que hasta ahora dominaban el destino del hombre y
que se le imponían como fuerzas naturales, se vuelve en su contra. La
naturaleza, en efecto, inicialmente sometida por la razón, sobrevive de una
forma nueva: apoderándose de la razón, naturalizando al hombre y sometiéndole.
La ilustración se convierte en naturaleza, es decir, en mito.” (Mate Reyes,
Memoria de occidente, pag.74)
Esta deconstrucción – constructiva del
individuo en interacción con su entorno, lo acerca a una metafísica del “en sí”,
haciéndolo reflexionar sobre la
impersonalidad personalizada (su relación con Dios o el todo),
llevándolo o guiándolo en un continuum del ciclo de la ley natural, que va
desde la negación absoluta (nihilismo) hasta la afirmación absoluta
(reencuentro del “yo”), contextualizándolo en una dinámica interdisciplinaria
reflexiva, de la cual, el ser humano como género, forma parte.
“Es una inmanencia de una afirmación
absoluta, por la que la nada de lo creado es el fundamento de este ser”
(Nishitani Keiji, La religión y la nada, Ediciones siruela, pag.79)
“La fe como muerte así mismo y como vida en Dios significa dejarse llevar por el
motivo de la conversión, contenido dentro del propio Dios desde la negación
absoluta a la afirmación absoluta, esto supone que el motivo de esa conversión
está actualizada en el yo que de ese modo se apropia de ella” (Nishitani Keiji,
La religión y la nada, Ediciones siruela, pag.83)
“Ante la visión de la mente, lo que
será real de aquí a cien años, ya es una realidad hoy” (Nishitani Keiji, La
religión y la nada, Ediciones siruela, pag.91)
Polimitizar, para renovar conceptos que
en la actualidad estorban, ante un imaginario ecléctico tradicionalista colonialista
estructural, donde creencias y costumbres sean exorcizados, depurados,
transformando la realidad cosmovisiva, para así lograr un movimiento ideológico
desde una profundidad integral- holística
desde su raíz, logrando renovar
conciencias creativas.
Cualquier cambio que no logre un
movimiento ideológico profundo-estructural, solo servirá como una lucha social,
donde los actores solo cambiarán de
vestuario más no de guión ni escenario.
Conocer-nos
y comprender-nos el entorno del imaginario que conformarnos y
estructuramos es parte de la tarea fundamental para la construcción de una
realidad (latinoamericana) en equilibrio
y armonía.
BIBLIOGRAFÍA
Mate Reyes, Memoria de occidente, Ed.
Nishitani Keiji, La religión y la nada, Ediciones siruela.
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