KEIJI NISHITANI
En
este ensayo sobre La religión y la nada
voy a narrar sobre la perspectiva filosófica de Nishitani y su elaboración
acerca del punto de vista de la vacuidad y la religión.
Nishitani
lleva a la cúspide más alta la preocupación del yo verdadero ante los excesos
de la vida moderna, intentando crear una
base filosófica para una
existencia individual enriquecida y por tal, ante tal experiencia, una nueva
existencia social y una evolución cultural.
Desde una
perspectiva filosófica oriental
Nishitani trata de explicar el punto de
vista filosófico occidental, retomando
en este ensayo filosófico, ciertos argumentos de filósofos occidentales
tales como, Descartes, Sartre, Nietszche, Kierkegaard, Eckhart y en algunos de
estos autores como Descartes y Sartre, Nishitani argumenta críticamente
respecto a algunos de sus postulados
filosóficos. En Descartes, hace la
crítica del concepto cogito ergo sum,
como incapaz de concebirse fuera del
propio ego y por tal manera se apega y encierra dentro del
propio ego. En su crítica hacía
Sartre de igual manera, el existencialismo humanista proclamado por
Sartre, refuerza el ateísmo y desplaza al teísmo dejando al individuo y
a todo lo que le rodea sin la imagen de Dios, rechazando una visión teológica
del mundo, perspectiva que en el mundo moderno racionalista crea un gran nihilismo
y un gran sufrimiento de todo individuo
(intelectuales o no) y hacia todas las cosas que le rodean (naturaleza,
cultura, ciencia, etc.).
“La nihilidad que
anuncia la muerte de Dios emerge del fondo del mundo material y mecanicista, y
es percibida por el hombre moderno como una abismo en el que experimenta la
trascendencia extática de la propia existencia. Esa subjetividad alcanza su verdadero
sentido sólo cuando el hombre ha sentido la apertura de ese abismo en el fondo
de su existencia. Sólo entonces despierta a su libertad e independencia
verdaderas.” (Nishitani Keiji, La religión y la nada, Ediciones Siruela, Pág.107).
Es por esta razón materialista del mundo
(ateísta progresista), que Nishitani ahonda en el campo de la conciencia, explicando el
devenir existencial del sentimiento nihilista que concurre hacía el propio
individuo, sus actividades y hacia su entorno, trata de explicar la importancia
de la religión y la necesidad inherente al sujeto de ésta, ante las preguntas de la Existenz que a lo largo del vasto
recorrido de la vida surgen; aquí acontece la gran duda existencial del sí
mismo y de todo lo que le rodea.
“Nuestra vida
permanece en el borde del abismo de la nihilidad, al cual puede regresar en
cualquier instante. Nuestra existencia es a la vez una no existencia, oscila
desde y hacia la nihilidad, feneciendo sin cesar recobrando su existencia.” (Nishitani
Keiji, La religión y la nada, Ediciones Siruela, Pág. 40)
A partir de esta
apertura al horizonte de la nihilidad,
es la manera de darle un sentido a la propia conciencia.
Este concepto, al que
Nishitani denomina la doble exposición de todas las cosas, desarrolla la idea
del no-dualismo de la vida en la muerte y la muerte en la vida inherente en la
existencia de todas las cosas en el aquí, en el ahora y en el siempre.
“En cada momento de la actividad humana es absolutamente
muerte en la vida, vida en la muerte, ser en la nada, nada en el ser absolutamente.”
(Nishitani Keiji, La religión y la nada, Ediciones Siruela, Pág.126.
La conciencia de la
subjetividad surge de una negación absoluta que pasa por una afirmación
absoluta. Lo impersonal personalizado que lleva a la práctica del amor
indiferenciado, cualidad transpersonal
de la perfección de Dios, es la
ausencia del egoísmo o lo que en el budismo se denomina no-yo (vacuidad no en sentido occidental).
El hecho de tomar en
cuenta la deidad así como lo entendía Eckhart (teología negativa) es aceptar
que la autonomía del alma, está arraigada con la esencia de Dios, este punto de
vista que Nishitani resalta en su ensayo, muy en acuerdo con respecto a la
filosofía de Eckhart, ya que Eckhart
consigue desarrollar el punto de vista de la nada absoluta, connota una visión
más profunda de la conciencia de la subjetividad del individuo y concluye con
la idea de que la subjetividad humana logra su consumación con la subjetividad
divina.
El concepto de deidad
es aquel lugar donde Dios no es Dios mismo
pero al mismo tiempo afirma la idea de
Dios en sí mismo, es decir, Dios es en sí mismo gracias a esa nada absoluta.
“El éxtasis
representa una orientación del sí mismo a su fundamento, de Dios al fundamento
de Dios, del ser a la nada. La negación en la afirmación representa una
orientación de la nada al ser.” (Nishitani Keiji, La religión y la nada, Ediciones Siruela, Pág. 119)
La nada absoluta, es
una nada viva que se introduce en relación al ser, esto no implica una
dualidad, más el ser, la utiliza como su negación, en donde la nada absoluta
llega a manifestarse.
Gracias a ésta
conversión existencial, donde el hombre, gira a una auto-apertura en la nada
absoluta, la personalidad del individuo (encerrada en el sí mismo) se abre hacia
lo más profundo, y el yo personal se
revela como subjetividad.
“El exterior es aquí
más interior que lo más íntimo. El mundo exterior aparece como una autorrealización
de la nada no objetivada, o mejor dicho, se hace presente como él, en identidad
con la nada.” (Nishitani Keiji, La religión y la nada, Ediciones Siruela, Pág. 124).
BIBLIOGRAFÍA
Nishitani
Keiji, La religión y la nada, Ediciones Siruela.